26 Festival de Cinema cortometrajes

Presentación

En una rueda de prensa, uno de esos “gestores públicos” que utilizan la cultura como decorado político y a sus artífices como simples peones sacrificables, declaraba que el confinamiento le había hecho valorar “una de esas cosas pequeñas de la vida que es el cine”. Sólo le faltaba decir eso de “no me gustan las películas para pensar”.

Para nosotros el cine es una de las cosas grandes, aunque estemos hablando de cortometrajes. No de reestrenos para salir del paso y de una programación diseñada por lotes, sino de una selección rigurosa, crítica e innovadora. Lo malo es que estos gestores piensan que esa forma de ver cine, que también respeto, popular y “palomitera”, es antagónica e incompatible con proyectos que suponen el apoyo a figuras emergentes del lenguaje audiovisual. Pero el Festival Ibérico de Cine también incluye comedias, historias románticas y realismo social, actores conocidos y directores veteranos, sin renunciar a la calidad y la innovación. Tenemos cortos de evasión, pero también de invasión estética y de reivindicaciones sociales y de género.

Hemos entrado en una nueva era en la que el cine tal como lo conocimos está desapareciendo y surgirán inventos que probablemente sean peores para los que disfrutamos de los grandes coliseos del Cinerama o los 70 milímetros, aunque quizás sea tan sólo por nostalgia “viejuna”. Me gustan aquellas grandiosas películas largas como “La conquista del Oeste” o “Doctor Zhivago”, pero ahora prefiero los cortos y las series cuyos capítulos duran media hora.

Sólo faltaba el detonador del confinamiento para acelerar un proceso que se veía venir. Apenas hemos tenido unos meses para asumir el hecho y ya el cine es casi un mero entretenimiento pasajero y acrítico. Un pretexto para pasar el rato.

El Festival Ibérico de Cinema, pese a todo, se dispone a celebrar su 26ª edición con una programación tan selecta como siempre. Lo mejor de entre 480 cortos de España y Portugal. Algunos son ganadores en certámenes internacionales, otros de absoluto estreno. De hecho, este año proyectamos la mejor cosecha de cortos extremeños en competición internacional. En realidad se trata de la edición 25 y media, ya que no incluye secciones que siempre estuvieron ahí. Es como un menú al que, por diversas causas, algunas obvias y otras no tanto, ha habido que quitarle los entrantes, la guarnición y el postre, pero cuyo plato fuerte, sigue siendo de primera calidad.

Sesiones diversas de alto nivel y, por qué no, de las que te dejan ideas y estéticas para reflexionar y compartir. El lenguaje audiovisual sigue siendo un arma incruenta pero poderosa frente a la manipulación política y el pensamiento único imperante.

Este año ha sido muy difícil tomar decisiones teniendo en cuenta la falta de previsiones, los aislamientos, las normativas, el miedo, las depresiones y los despachos cerrados.

Cuando empezó la crisis ya habíamos visto más de la mitad de los cortos enviados para preselección. Así que por inercia, encerrados con nuestro único juguete, seguimos viéndolos y organizando la programación a base de Skype, sin saber si nuestro trabajo iba a tener sentido.

Parece ser que sí, ya que el FIC vuelve de nuevo, respetando las normativas de aforo y condiciones sanitarias. Vuelve, porque si nos saltamos esta edición, la que viene será más difícil de levantar. Me enorgullezco de haber dirigido durante más de veinte años, pero espero que el año que viene sea un espectacular regreso, “el último resplandor del crepúsculo” —título de una película de Robert Aldrich— en unos tiempos en los que el cine y la cultura en general están a punto de dejar de existir tal como eran, por no hablar de otras cosas más graves e importantes.

Este es un año en el que la presencia de realizadoras es notoria. De hecho, los cortos extremeños seleccionados están hecho por mujeres, y les aseguro que no son concesiones a la corrección política, sino a la calidad artística.

Nuestro agradecimiento también a la Diputación de Badajoz, al Consorcio López de Ayala, a la Fundación Yuste, al Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, a Delta Cafés, Fundación AISGE, a la Orquesta de Extremadura, a los Ayuntamientos de Badajoz, Olivenza y San Vicente de Alcántara y a la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Extremadura.

Alejandro Pachón Ramírez
Director del Festival Ibérico de Cine

Colaboradores

  • Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales
  • Instituto do Cinema Audiovisual y Multimedia
  • I.S.S.
  • Movibeta
  • FADEMESA
  • Hotel San Marcos
  • CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales)

 

Colaboradores. AEC, Villar del Rey Natural Stones y Orquesta de Extremadura

Agradecimientos

Javier Mata, Francisco Espada, Miguel Murillo, Miguel Ángel Jaráiz, Carolina de las Heras, Manuel Candalija, Montaña Hernández, Carmen Ortiz, María Bardají, Diego Pérez Aragüete, José Manuel Lara, Esteban Morales, Álvaro Albiach, Memé Tabares, Rodrigo Sanchez-Arjona, Isaac Fernández Moreno, Paco Cerezo, Catalina Pulido, Míriam García, Ricardo Cabezas, José Manuel López, David Cuño, Ángeles Cordovilla, Ismael Albano, Antonieta Benítez, Juana Cardoso, Paquita Nevado, Alejandro Acuña, Policía Local de Badajoz, María Rodríguez Lairado, Paloma Morcillo, Pepa Casado, Pablo Melara, Maxi Rojas, David Casaseca, Antonio Vega, Marisol Torres, Dioni Sánchez, Ruth Sánchez Moirón, Fátima Godinho Vegazo, Saúl Leroy Muñoz, Laura Linero y Alejandro Méndez.

A todos los voluntarios del Festival, a todos los cortometrajistas que enviaron sus trabajos, al publico; a la ciudad de Badajoz; a aquellos que nos apoyan y nos siguen.

Y a ONOFRE

Organización

DIRECTOR
Alejandro Pachón

ASESOR DE PROGRAMACIÓN
Juan Carlos Suárez

JEFA DE PRODUCCIÓN
Maribel Ruiz

AYUDANTES DE PRODUCCIÓN
Susana Márquez
María Acedo

AUXILIARES DE PRODUCCIÓN
Violeta Mata
Martín Salgado
Fátima Domínguez
Julio Alvarado

PRENSA
Guadalupe Leitón

REFUERZO DE CONTENIDOS
David Tejero

DISEÑO TROFEO
Arturo Lucas

DISEÑO CARTEL
Pablo Melara

DISEÑO WEB
Diego Pérez

EDICIÓN DE VÍDEOS
Isaac Cedillo

REPORTAJE FOTOGRÁFICO
Félix Méndez

DISEÑO DE ILUMINACIÓN Y SONIDO
Javier Mata

AMBIENTACIÓN ESPACIO
Antonio Vega

PRESENTADOR
Fernando Nieto

Personal del MEIAC

Directora
Catalina Pulido Corrales

Técnicos de Arte / Conservadores
José Ángel Torres Salguero
Rocío Nicolás Blanco
Francisco Tomás Cerezo Vacas
Lucía Castillo Gil

Departamento Didáctico
Teresa León González

Administración
Rosa Regalado González
Ángeles Barrientos Tejada
Mª Paz García Buzo

Centro de Documentación y Biblioteca
Mª Victoria Gaviro Jiménez
Encarnación Pérez Rojas

Mantenimiento
Rodrigo Sánchez-Arjona

Jardinería
Isaac Fernández Moreno

El Jurado

Mabel Lozano

Guionista, actriz, productora, y directora de cine social

Miguel Parra

Periodista, director y productor

Núria Roldós

Directora de fotografía

Palmarés de la XXVI edición

Onofre. Trofeo del Festival Ibérico de Cinema
    • ONOFRE al Mejor Cortometraje: PANTERES de Érika Sánchez
    • ONOFRE del Público de Badajoz: SAGRADA FAMÍLIA de Margarida Lucas
    • ONOFRE del Público de Olivenza: MAD IN XPAIN de Coke Riobóo
    • ONOFRE del Público de San Vicente de Alcántara: TQ de María Sánchez Testón
    • Premio LUIS ALCORIZA del Jurado Joven: UN COCHE CUALQUIERA de David Pérez Sañudo
    • PREMIO AISGE a la mejor Interpretación Femenina: MERCEDES CASTRO por el cortometraje LOCA
    • PREMIO AISGE a la mejor Interpretación Masculina: KOLDO OLABARRI por el cortometraje TRES VECES
    • ONOFRE a la mejor Dirección: LETICIA TORRES por el cortometraje FENOMENAL
    • ONOFRE a la Mejor Música Original: NORMAND ROGER por el cortometraje TIO TOMÁS, A CONTABILIDADE DOS DÍAS
    • ONOFRE al mejor Guión: BELÉN SÁNCHEZ ARÉVALO por el cortometraje A LA CARA
    • Premio A.E.C. a la Mejor Fotografía: IGNACION GIMÉNEZ-RICO por el cortometraje MAD IN XPAIN
    • Premio REYES ABADES al Mejor Corto Extremeño: FENOMENAL de Leticia Torres

Premios oficiales 

ONOFRE y 3.000 € al MEJOR CORTOMETRAJE

ONOFRE y 800 € del PÚBLICO de BADAJOZ

ONOFRE y 800 € del PÚBLICO de OLIVENZA

ONOFRE y 800 € del PÚBLICO de SAN VICENTE DE ALCÁNTARA

PREMIO LUIS ALCORIZA del Jurado Joven

PREMIO AISGE y 500 € a la mejor Interpretación Femenina

PREMIO AISGE y 500 € a la mejor Interpretación Masculina

ONOFRE a la mejor Dirección

ONOFRE a la mejor Música Original

ONOFRE al mejor Guión

PREMIO A.E.C. a la mejor Fotografía

PREMIO REYES ABADES al mejor Corto Extremeño

Im Memoriam
Jesús García de Dueñas

Jesús y el Festival Ibérico de Cine

Había que aprender mucho de Jesús. En los setenta del siglo pasado yo envidiaba a escritores de cine como él, Diego Galán o Román Gubern; seguía sus crónicas en estrenos y festivales, cuando la revista “Triunfo” o “Fotogramas”. Representaban el estilo literario cuyo maestro era Terenci Moix y que cada uno hemos seguido a nuestra manera.

En Cáceres, durante un congreso de la Asociación Española de Historiadores del Cine y frente a sendos gintonics, conocí a Jesús en persona. Había terminado de rodar su serie documental sobre El Escorial, y andaba mosqueado con TVE por problemas de producción y enfoque creativo. Me presenté y descubrí que él también me conocía bibliográficamente ya que en sus esquemas de análisis fílmico incluía un importante apartado dedicado a la música de cine. Hablamos de Rosza, de Tiomkim y de ese épico e inmortal manipulador que fue Samuel Bronston y que nunca soñó en mejor cronista de su vida y su obra de forma tan amena a la par que científica, que el libro de Jesús.

Algunos años más tarde, y cuando el Festival Ibérico de Cine entraba en su período clásico, apareció la posibilidad de hacer homenajes a personalidades extremeñas en la Historia del Cine, su miniserie “Philippe de Monte” sigue siendo uno de los paradigmas de las relaciones entre Historia del Arte, Historia del Cine y de la Música, y automáticamente pensé en él.

Encantado, glamouroso, desbordante, y feliz de ser profeta en su tierra aceptó sin dudarlo. La química funcionó, y, como no podía ser menos, Jesús se convirtió en años sucesivos en colaborador, miembro del Jurado, relaciones públicas y autor de textos.

El año en el que escribió para la colección del festival el libro sobre “José Gutiérrez Maeso, El número 1”, tanto por él, como por el insigne productor extremeño del primer western almeriense de la historia (“Tierra brutal”) y de otros títulos emblemáticos del mismo género, vinieron el tipo de amigos del cine español que más me interesaban: Eugenio Martín (“Pánico en el Transiberiano”…) y su mujer, la encantadora señora Lorna Green, una de las “screamers” del cine de terror ibérico de Jess Franco o Amando de Ossorio; el actor Manolo Zarzo y algunos más. Presentó la ceremonia Andrea Bronston, hija del citado productor. Proyectamos “El precio de un hombre”, un puente entre el western de la sierra de Guadarrama y el spaghetti almeriense y recuperamos “Django”, bastante antes de que Tarentino hiciera su versión “blackplotation”. Todo esto se lo debemos en parte a Jesús, a sus contactos y a la seguridad que le confería su dilatada experiencia en el cine español.

A veces, cuando se contrariaba en una reunión del Jurado, se crecía, alzaba su tez para proyectar la voz y decía, acerca de su antagónica interlocutora: “Se nos ha exacerbado la cómica”. Y continuaba tapando frases y gestos bajo una pátina de gentleman y académico, de periodista, creador audiovisual y elegante chismoso.

Han sido muchos momentos, en los que incluso hemos hecho de nosotros mismos en falsos documentales, pero me voy a quedar con uno: Jesús y Kiti Mánver haciendo coros mientras que Leoni cantaba ópera en la terraza del pub La Guaira. El resto de su historia, aunque no toda, está en sus libros y nuestros recuerdos.

Alejandro Pachón Ramírez
Director del Festival Ibérico de Cine

Jesús García de Dueñas

“Para el común de los mortales, es decir, la gente bien educada en los rectos principios y la moral virtuosa, un mirón es un ser despreciable, un personaje abyecto. Los directores de cine somos ante todo y por encima de todo, mirones”.

Una vida para el cine

El rasgo diferenciador de dos ciudades tan distantes y distintas como Badajoz y Praga es la denominación de sus callejeros. No hablamos de sus riquezas y privilegios históricos y artísticos. No se trata de eso.

Quiero señalar solo, para que empecemos a entendernos, lo que sus munícipes respectivos —y tan bien lejanos en formación idiomática y criterios urbanísticos— decidieron nombrar, y así siguen siendo conocidos, y ahí están, podéis mirarlos, plaza de Wenceslao y paseo de San Francisco.

¿Qué ocurre aquí? ¿Por qué este desvarío? Son dos urbes algo absurdas y desquiciadas, la ciudad de la plata y la ciudad dorada, capaces de ofrecer generosamente sus hermosuras y proponer semejantes paradojas topográficas. Si la plaza Wenceslao praguense es lisa y llanamente una rúa bohemia, el paseo San Francisco pacense es, sin ir más lejos, y no les quepa la menor duda, una real y verdadera plaza, con sus contornos delimitadores, sus árboles formando unas preciosas cuadrículas, sus bancos de refinados azulejos historiados, su quiosco, su bar cubierto por una marquesina. En fin, así son las cosas, y no hay que darle más vueltas.

Quizá se pregunte algún impaciente lector por qué inicio estas llamadas Memorias del Mirador hablando de plazas y paseos y de dos ciudades tan diferentes como Badajoz y Praga. Responderé sin más dilación: porque en las dos he disfrutado los días más dichosos de mi vida de Mirador y las más gratificantes para mi andadura profesional. En la capital del reino de Bohemia me otorgaron el galardón más preciado, el Prague d´Or en el XXIII Festival Internacional de Televisión por mi película Philippe de Monte, el flamenco reservado.

Y en mi entrañable territorio extremeño, en Badajoz, tradicionalmente rival de Cáceres, donde yo nací, se les ocurrió hacerme un homenaje. Nada menos. En reconocimiento a mi trayectoria profesional. Compusieron un vídeo con fragmentos de mi trabajo, vinieron amigos y compañeros de toda la vida que hablaron con cariño y generosidad de tantas cosas que ni siquiera sabía que me tenían en semejante consideración, hice nuevas amistades, reforcé —¡y de qué modo!—, las antiguas, gocé como nunca del amor de mi mujer y mis hijos: Teresa Pellicer, Rafael y Carmela García de Dueñas Pellicer.

Solo a dos ciudades tan extravagantes en sus intenciones como Praga y Badajoz se les podía ocurrir proporcionarme satisfacciones tan completas. Dicho queda.