trinidad

“Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta”, decía Orson Welles. Esa mirada del artista plasmada en cada fotograma a la que se refería el genial director estadounidense está presente en los miles de cortometrajes que, a lo largo de dos décadas de historia, han pasado por el Festival Ibérico de Cinema (FIC). Una cita para disfrutar de una cuidada selección de los mejores cortos de la Península Ibérica y que este año cambia de fecha para celebrarse en un lugar muy emblemático para la cultura badajocense, la Terraza del Teatro López de Ayala.

A lo largo de estos veinte años, el Festival ha sabido adaptarse a los cambios, conservando intacta su esencia. Un esfuerzo que merece el reconocimiento de los extremeños por esta apuesta continua por la calidad y la excelencia. No en vano, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas reconoce a los cortos españoles premiados en estos festivales directamente preseleccionados para los premios Goya.

Esa adaptación a los nuevos tiempos ya la vimos el año pa- sado cuando el Festival se abrió al formato digital, pasando de recibir una media de doscientos trabajos a medio millar.

Este Festival es mucho más que sus secciones oficiales y la ceremonia de entrega de premios. Es un evento cultural que, sin duda, ha creado, y lo sigue haciendo, una importante cantera cinematográfica en nuestra comunidad autónoma. De hecho, la utilización del cine como herramienta pedagógica está presente en el programa a través de un taller formativo y de la selección de un Jurado Joven formado por universitarios. Iniciativas con las que colabora el Gobierno de Extremadura a través del CEXECI (Centro Extremeño de Estudios y Coope- ración con Iberoamérica).

Ese trabajo pedagógico que forma parte de la esencia del Festival Ibérico de Cinema está muy en línea con uno de los ejes que vertebran la Filmoteca de Extremadura. De hecho, una de las actividades de la que más orgullosos nos sentimos en la Consejería de Educación y Cultura es el ciclo “Cine y Escuela”, que tiene como objetivo que nuestros alumnos y alumnas adquieran una cultura audiovisual crítica.

El apoyo del Gobierno de Extremadura al FIC también se constata en el patrocinio del premio al mejor cortometraje extremeño, otorgando a nuestros creadores una plataforma destacada para proyectar sus trabajos.

Felicidades por estos veinte años apostando por la cantera cinematográfica de la Península Ibérica y que disfruten de esta veinte edición desde la Terraza del López de Ayala.

Trinidad Nogales BasarrateConsejera de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura.

alejandro

A mediados de mayo muchos pensaron que Onofre, el fantasma del López de Ayala, había arrojado sobre nosotros su maldición más rotunda. Como se puede observar no sólo no ha ocurrido eso, sino que volvemos con una nueva fórmula. Una manera de ver cine que, a pesar de los tópicos nostálgicos que incluye, no deja de ser atractiva e innovadora: cine al aire libre. Este año los premios Onofre cobran su auténtico significado, ya que el citado nombre aludía a un supuesto proyeccionista de la Terraza del Teatro López de Ayala al que el furibundo público increpaba cuando se interrumpía la proyección por motivos técnicos e incluso cuando en la película salía alguna escena atrevida o exagerada, como si el citado trabajador fuera el “deus ex machina” de todo lo que ocurriera en aquellas veladas bajo las estrellas.

El cine de verano siempre ha estado vinculado al espectáculo familiar, a títulos de reestreno que eran un mero pretexto para sentarse al fresco de la noche cuando el aire acondicionado era algo tan inalcanzable como la luna que lucía allí arriba. El Festival Ibérico de Cinema saca sus cortos a la noche veraniega para probar una nueva experiencia, aunque la estructura de las sesiones y lo selecto de los contenidos sea similar a la de ediciones anteriores. Llamará la atención este año la calidad de cortometrajes españoles rodados fuera de España y en inglés, importante reflejo de ese éxodo de nuestros talentos jóvenes a causa de las circunstancias actuales en nuestro país.

Seguimos ofreciendo también la originalidad del corto portugués en sus vertientes más diversas. Igualmente contaremos con una selección de producciones extremeñas que optarán al premio otorgado por la Filmoteca de Extremadura, sin olvidar la colaboración del CEXECI (Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica), que otorga el premio valorado por un jurado joven y que patrocina una actividad divulgativa paralela al festival de evidente interés para estudiantes de instituto que quieran una primera aproximación al lenguaje audiovisual a través de un taller y cuyo tema monográfico será también de temática transfronteriza: “Extremadura, Portugal y América a través del cine”. Agradecemos de nuevo que la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura, la Diputación Provincial de Badajoz y Cafés Delta, sigan apoyando con su patrocinio esta institución cultural que es el Festival Ibérico de Cinema desde hace veinte años.

Veinte años son muchos, y a lo largo de ellos hemos asistido y participado en el progreso de la historia del cine peninsular. Hemos contemplado cómo aquellos realizadores primerizos galardonados con el Onofre han saltado a las grandes producciones nacionales e internacionales y nuestra rigurosa labor de selección y evaluación ha sido tenida en cuenta por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas al considerar nuestros cortos premiados como preseleccionados para los premios Goya.

Por eso la gracia de este año reside en ofrecer lo más moderno y de más calidad del cortometraje ibérico en un ambiente del pasado, en un cine de verano de los que proliferaban cuando no había televisión ni aire acondicionado. Una paradoja en la que hacemos un homenaje a las formas antiguas de ver cine a través de un medio digital, para demostrar que la desapari- ción del celuloide no es muerte, sino renovación.

De hecho, si las cosas salen bien este año, la edición XXI puede que tenga lugar en un “drive-in”.

Alejandro Pachón Ramírez. Director del Festival Ibérico de Cinema.