01 jul 2014
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El certamen celebra su vigésima edición trasladando las proyecciones a la Terraza del López de Ayala.

Hace veinte años, el cortometraje se concebía más como un elemento contracultural y alternativo, pero en los últimos años ha ido ganando seguidores y público. La retrospectiva viene de Francisco Espada, responsable de la organización del Festival Ibérico de Cinema.

El certamen cumple este año dos décadas de vida y en este tiempo también ha experimentado la evolución del género. Para optar a la sección oficial de esta edición han recibido 500 cortometrajes. El comité ya ha confirmado los 24 que se proyectarán entre el 16 y el 19 de julio en la terraza del López de Ayala y optarán al premio de cinco mil euros.

A los organizadores ya no les sorprende el aluvión de candidatos a integrar el cartel oficial. A la propia efervescencia del corto se unen las inscripciones online y la veteranía del concurso. Con el vigésimo cumpleaños cambia de formato. En esta ocasión se disfrazará de cine de verano porque las proyecciones serán en la terraza del Teatro López de Ayala, al aire libre, y no en el patio de butacas como hasta ahora.

Muchos realizadores españoles han enviado trabajos rodados en Estados Unidos
El formato exterior limita el programa a una sesión diaria porque la versión de ocho de la tarde y diez de la noche de otras ocasiones no se puede reproducir con la luz de media tarde. Cuenta Francisco Espada que pensaron en algo especial y, como cualquier fiestas de cumpleaños, la terraza era el mejor sitio.

El cartel final se ha diseñado para que los espectadores disfruten en el tiempo medio de un largometraje de varios cortos por dos euros la entrada, aunque se pueden comprar un abono de cuatro euros para las tres noches. Los estudiantes, parados, pensionistas y titulares del carnet joven tienen la entrada rebajada a 1,5. A pesar de las ofertas para estos colectivos, tienen mucho éxito los abonos. A diferencia de otros certámenes similares, para votar en el premio del público hay que ver todos los trabajos.

Desde la organización destacan también la influencia que en la trayectoria del Festival ha tenido la Universidad de Extremadura, que desde que abrió la Facultad de Comunicación Audiovisual muchos de sus alumnos se incorporaron como público, realizadores o jurado. «Hemos huido siempre de todo el glamour que rodea este tipo de eventos y no hemos centrado en el cortometraje y en atraer a un público profesional», resume Francisco Espada.

Además del aumento de espectadores, con el paso de los años, en Tragaluz también avalan la calidad de los trabajos que llegan. Del medio millar que han recibido este año, una treintena procede de Portugal y muchos están rodados en inglés porque los remiten directores españoles que estudian allí y lo han grabado con actores o equipos americanos.

Junto al primer premio, también se reconocerá a la segunda mejor obra, el elegido por el público, el del jurado joven y al mejor director, guión, actor, actriz, banda sonora y fotografía.

En el cupo de trabajos seleccionados se encuentran las últimas propuestas de los realizadores Toni Bestard y Álvaro Pastor, ganadores del primer premio en 2003 y 2005, respectivamente.

Toni Bestard presentará ‘Foley Artist’ después de haber logrado el primer premio del festival en 2003 con ‘El viaje’; y Álvaro Pastor regresará con el corto ‘Inocente’ tras llevarse en 2005 los premios del jurado, del público y de mejor director con ‘Invulnerable’.

Dentro de la lista también se integra ‘Pipas’, de Manuela Moreno, una de las obras finalista este año de los Goya en la categoría de Mejor Cortometraje de Ficción.

De los realizadores que vuelven al certamen se encuentra también Borja Cobeaga, director de ‘Democracia’, que ya participó en la sección oficial a concurso en 2008 y que es uno de los guionistas del largometraje ‘Ocho apellidos vascos’.

De los portugueses reedita su participación João Nicolau con ‘Gambozinos’, seleccionado por tercera vez después de que sus anteriores trabajos fueran proyectados en 2007 y 2010.

Oscar

El año pasado, el Primer Premio del Festival Ibérico de Cinema fue para un trabajo del madrileño Esteban Crespo con su película ‘Aquel no era yo’, finalista en los Premios Oscar de Hollywood de Estados Unidos.

También se ofrecerá una selección de los mejores cortometrajes de realizadores extremeños producidos durante el último año: ‘Vía Tango’, de Adriana Navarro; ‘The Snactcher’, de María Gordillo; y ‘Epitafios’, de María Ballesteros.

El programa se completa con un taller de creación cinematográfica que se organizará entre el 14 al 17 de julio con la colaboración del Centro de Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica (Cexeci).

Fuente: DIARIO HOY.