Jesús García de Dueñas (Cáceres, 19 de agosto de 1939). Estudia Ciencias Económicas y Filosofía y Letras, y se titula en la Escuela Oficial de Cinematografía. Ejerce la crítica en “Nuestro Cine” y la revista “Triunfo”. Se inicia como realizador de cine publicitario. Ingresa en TVEdonde lleva a cabo desde una serie de ficción de siete capítulos, “Manuel de Falla, siete cantos de España”, hasta numerosos documentales, casi todos ellos de carácter musical, y muchos programas de ficción, entre los que destaca “Philippe de Monte, el flamenco reservado”.

Pertenece a la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (AACCE), y a la Asociación Española de Historiadores del Cine (AEHC). Autor de varios libros: “Nos vamos a Hollywood (Abecedario de una frustración)”; “Fernando Guillén, un actor de hoy”; “El Imperio Bronston”; “Ángeles Rubio-Argüelles, una dama del teatro”; “José Gutiérrez Maesso, el número 1”; “Cine español, una crónica visual”.

EL MIRADOR INDISCRETO.

Algunas biografías son difíciles de creer por la cantidad de acontecimientos y situaciones que aparecen en ellas pero, pese a que parezca que este hombre ha vivido muchas vidas, que ocurren demasiadas cosas a lo largo de sus memorias, todo es absolutamente histórico, y de ello da fe su abrumadora aportación documental bibliográfica, hemerográfica y fotográfica. A través de este “mirador” al que se asoma nuestro personaje como un James Stewart cualquiera pero sin la pierna enyesada, asistimos al entorno social, político y cultural de una España que estaba tratando de salir de un pasado gris para abrirse a una esperanza en Technicolor.

Conocí personalmente a Jesús García de Dueñas en Cáceres, con motivo de un Congreso de la Asociación Española de Historiadores del Cine. Ahí le expresé la impresión que me produjo ver en aquella Televisión Española en blanco y negro de mi juventud su película sobre Philippe de Monte, que contribuyó a inclinar mis pasos hacia los estudios sobre la historia del arte y la música en el cine. A partir de entonces y gracias a algunos de los sucesos que se relatan en este libro y de otros que no seré yo el que los cuente (de momento), nos unimos en una sólida amistad forjada en el seno del Festival Ibérico de Cinema de Badajoz. La idea de publicar sus memorias en la colección del Festival editada por el Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz, surge a raíz de sus sucesivos regresos a Extremadura, tanto como homenajeado y colaborador del Festival como de sus aportaciones a otras actividades de ese pasado reciente en el que la cultura era algo respetable y respetado.

La vida y la obra de Jesús sólo podía ser contada por él. Sólo él tiene esa capacidad narrativa, esa mirada lúdica, que hace que podamos leer como una novela sus quehaceres como periodista, escritor, realizador, cineasta, dramaturgo… Además, como todo buen guión comercial, es una historia de superación en la que los reveses y los momentos malos se minimizan con ironía y saltos hacia adelante. Sería interesante que esto se editara en formato audiovisual, ya que ver y oir a Jesús en persona contando sus anécdotas, relacionando personajes y haciendo “flashbacks” es tan bueno como disfrutar de su estilo literario. Hay que añadir que cuando Jesús participa en algo, participa de verdad, vamos, que no se limita a subirse a una mesa y dar una conferencia, que se involucra con la gente, que toma partido, polemiza y ofrece sus vivencias como un compendio de fábulas morales a todo el que quiera oírlas. Debo dejar patente que para los historiadores del cine de mi generación, Jesús es como un hermano mayor que ha vivido y participado en acontecimientos que nosotros sólo conocimos a través del NO-DO. Pero sobre todo, mi admiración por él data de un libro que para nosotros, sus “hermanos menores”, nos desveló los entresijos de los mejores ocios de nuestra última infancia y adolescencia: “El imperio Bronston”.

A través de él conocimos el “making off” del mejor cine épico producido en nuestro país y que iluminaba nuestros domingos;  volvimos a rememorar aquellos álbumes de cromos en los que Heston y la Loren pasaban la noche en un cobertizo del páramo castellano o al flemático David Niven con aquel fabuloso uniforme de embajador. Espero que si les gusta el libro que tienen entre manos, corran a buscar un ejemplar del anteriormente citado. He compartido muy buenos momentos con Jesús, incluso aparecemos juntos en un cortometraje, por eso me alegra saber, no sin cierta envidia y a raíz de estas memorias, que aún sigue estando en forma para escribir, para entretenernos, enseñarnos y seguir siendo nuestro triunfal y dandy hermano mayor.

Alejandro Pachón Ramírez.
Director del Festival Ibérico de Cinema